Historia de Can Cateura
Nuestra historia: un legado que lleva latente desde 1853.
Can Cateura es una masía con un rico pasado, un auténtico ejemplo de arquitectura catalana con Arcos de piedra en la planta baja. Este edificio era un lugar central para la vida cotidiana y las actividades agrícolas de la familia que vivía allí.


Donde el pasado se encuentra con el presente
La amplia entrada que hoy le da la bienvenida era antiguamente el paso para carros y ganado, donde a la derecha se encontraban las distintas dependencias: los corrales y la bodega.
A la izquierda estaba la cocina o la sala de estar, donde aún conserva la pila de piedra original y una gran chimenea con horno para pan.
La cocina era el lugar donde transcurría la mayor parte de la vida; además de las comidas, era donde se amasaba y se horneaba el pan, entre ollas, sartenes y cazuelas.
En invierno, cuando los días eran cortos y fríos, la familia de la casa se reunía para coser y charlar animadamente.
Arriba, en el gran salón, era donde se recibía a la familia en ocasiones especiales, como nacimientos, bodas o fiestas importantes.


De la viña al cereal: el esfuerzo de generaciones
El paisaje que rodea Can Cateura ha cambiado con los ciclos de la vida. En el pasado, estaba formado por campos y viñedos; el vino era la principal atracción; aún hoy, en la entrada se puede ver a través de un cristal el antiguo. lagar, donde se pisaban las uvas para extraer el vino que llenaba los barriles y que luego se llevaba a la bodega.
La familia tenía dos fuentes principales de ingresos: una era el cultivo de cereales y legumbres, ya que era en verano cuando las cuadrillas (vecinos de los alrededores) ayudaban con la trilla, trillando el trigo, la cebada, la avena, etc. y un mes después de haberlo cortado, las horquillas, los rodillos o los trilladores eran indispensables para hacer el trabajo bien y rápido.
El abuelo Rosendo y el padre José
Por otro lado, la cría de ovejas marcó una etapa fundamental en nuestra historia. Todo comenzó cuando el abuelo Rosendo (lo tenemos retratado en dos cuadros al subir las escaleras) compró unas ovejas y cabras y, con la ayuda del padre Josep, les construyó un corral, y los viñedos familiares se convirtieron en cultivos de cereales y forrajes.
Solía pastorearlas y recolectar alimentos para el invierno; pastaron durante muchos años hasta que mi padre se jubiló.


Hoy en día, las habitaciones de Can Cateura llevan nombres que evocan este pasado rico y diverso. Le invitamos a disfrutar de esta singular masía, donde cada piedra y cada rincón conservan el recuerdo de una vida vivida con amor.
