Historia de Can Cateura:

Can Cateura es una masía con un rico pasado, representante auténtico de la arquitectura catalana con bóvedas en planta baja. Esta construcción fue un lugar central para la vida cotidiana y las actividades agrícolas de la familia que residía en ella.

La entrada muy espaciosa servía para pasar con el carro y el ganado, en el que a mano derecha se encontraban las diferentes dependencias: las cortes del ganado y la bodega.

A mano izquierda, se encontraba la cocina o la estancia, donde todavía se conserva el fregadero de piedra y una gran chimenea con un horno para hornear pan.

En la cocina es donde se hacía más vida, aparte de las comidas, se amasaba y cocía el pan entre ollas, sartenes y cazuelas.
En invierno cuando el día era corto y hacía frío se reunía la familia de la masía para coser y charlar.

Arriba, en la sala grande, era donde se recibía a la familia en fechas señaladas como nacimientos, bodas o fiestas mayores.

El paisaje de alrededor, lo formaban los campos y los viñedos; En tiempo de vendimia, entraban el vino en el lagar (donde actualmente hay un cristal donde deja ver algunos de los utensilios que se utilizaban), lo aplastaban con los pies y por un tubo lo bombeaban para extraer el vino, que después llenarían las botas y las llevarían hacia la bodega.

La familia tenía dos fuentes de ingresos principales, una era el cultivo de cereales y legumbres, pues era en verano cuando los grupos (vecinos de alrededor) ayudaban en el trabajo del batir, batían el trigo, la cebada, la avena …, y un mes después de haberlo segado, las horcas, rodillos o trillos eran imprescindibles para hacer el trabajo bien y deprisa.

Por otro lado, la ganadería ovina fue parte importante de la masía. Todo empezó cuando el abuelo Rosendo (Lo tenemos fotografiado en dos marcos subiendo la escalera), compró unas cuantas ovejas y cabras y les construyó un corral con la ayuda del padre Josep, y los viñedos de la familia pasaron a ser cultivo de cereales y forrajes.
Las hacía pasturar y recolectaba comida para el invierno, pasturaron muchos años hasta que el padre se jubiló.

Las habitaciones de Can Cateura llevan nombres que recuerdan a este pasado rico y diverso, preservando la memoria de las actividades y la vida cotidiana que tuvieron lugar en esta masía única.

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